Sobre cine, en formato pregunta.
1.Nombra un director de cine:
Luchino Visconti.
¿Por qué no te gusta ese director?
Porque su cine es kitsch, en el peor sentido de la palabra - aquél que aplica Broch -. Su belleza nace, no de una visión propia y original de la verdad, sino en una búsqueda superficial y maniquea de lo que se considera “bonito”. Su belleza es la belleza del pueblo, de lo pueril, de lo superficial. Las imágenes de “Il Gatopardo” no son bellas de por sí, sino porque en su vacuidad recuerdan otra cosa. Las bellas imágenes de “Muerte en Venecia” recuerdan al Fellini de “Giulieta degli spiriti”, sin el contenido onírico-irracional de este último: por consiguiente, los toldos movidos por el viento, la arena y el agua, y el joven Tadzio, no sólo existen como tales únicamente en la obra de Mann, sino que, en su representación gráfica, parten también de la obra de otro director. Finalmente, la forma tan subrallada de “La caída de los Dioses”, por poner otro ejemplo, nos habla de una decadencia tan impersonal como evidente, tan ficticia como impuesta. Luchino Visconti adapta historias ajenas porque es incapaz de crear algo propio. Dota las imágenes de belleza, y llena los diálogos con reflexiones profundas, porque se cree su propia mentira de que sí que puede crear algo de valor. Su deseo no es otro que destacar mintiendo, robando a Mann, Fellini, Tommaso di Lampedusa, etc., lo que les hizo únicos y bellos. El cine de Visconti es kitsch porque es impostado, porque está hecho de cara al público y no de cara al Arte.
2. Nombra un director de cine:
Federico Fellini.
¿Por qué te gusta este director?
Porque llegó a dónde muchos aspiran y aspiraban a llegar, “La Strada”, y a partir de ahí logró abrir caminos nuevos y desarrollarlos con una maestría digna de elogio. La belleza del cine de Fellini nace de la apertura de nuevas perspectivas y visiones, y no de una estética a priori - y falsamente- atractiva. Me gusta Fellini porque su obra es la obra de un solo director, que sabiéndolo - o sin saberlo- consiguió mostrar una realidad tan decadente como la de Visconti pero desde un punto de vista único, original e irrepetible. Aquí todo nace del propio Fellini: la estética parte de sus introspecciones y de su capacidad de reflexión, y no de un deseo vil y descarado - como el de Visconti - de hacer algo bonito. Sin embargo, no hay escenas más sugerentes que las que colman “Otto e mezzo” de principio a fin, cuya guinda es esa imagen final donde se da cabida al pasado y al futuro con una maestría impecable. Y pocas películas hay que sean más experimentales, disfrutables e influyentes que esa “Roma” recordada, soñada, filmada y simbolizada de la peli del año 1972. Desde la sinceridad, que no forzosamente debe relacionarse con la biografía, Fellini nos habló de él mismo y de todos nosotros desde el Carnaval y las ansias de vivir, desde los problemas matrimoniales y desde los rostros sonrientes que se vuelven a mirar a la cámara casi como por causalidad. Desde la sinceridad, abrió nuevos caminos, y ha sido otro grandísimo director como David Lynch el que ha retomado las riendas con su nuevo film “INLAND EMPIRE”. Ved “Otto e mezzo”. Ahora.

10 comments
Comments feed for this article
Abril 6, 2008 en 3:06 pm
Germán Ricoy
A mí lo que más me gusta de los dos es que están muertos. Y yo no.
Y hablando de italianos muertos ¿Qué me dices de Passolini? Hace poco tuve la oportunidad de ver Accatone: una película más vieja que yo (y eso es mucho decir) pero que mantiene una frescura que ya quisieran muchos. Ahí están Saló, El Evangelio según San Mateo o Teorema, como películas que requieren una revisión urgente y constante. Si te gusta Fassbinder -y sé que te gusta- tienes que ver a Passolini para descubrir su secreta relación y la de ambos contigo.
Abril 6, 2008 en 5:25 pm
avellanal
La desmesura inherente a la obra de Pasolini sería improbable en el etiquetado y pacato cine de hoy en día. Yo vi, de pura casualidad, sus particulares revisiones de clásicos como “El Decamerón” o “Los cuentos de Canterbury” en solitarias noches de tímido adolescente, y puedo dar fe que pocas películas me impresionaron y transmitieron tanto en aquellos años. Además, oficiaron de aliciente para llegar a dichos textos literarios.
Con respecto a tu defensa de Fellini, obviamente, estoy de acuerdo. Luego, tu menosprecio por un cineasta -nótese que “cineasta” no es sinónimo de “director”- como Visconti, basándote en el hecho de que fue “artesano” y no un “autor”, como ya sabes, no me termina de parecer justa. Indudablemente, Visconti estaba varios peldaños por debajo de Fellini, pero también considero innegable que aquél contribuyó, con ideas contrarias a los lugares comunes, a elevar su oficio por encima de la reinante mediocridad. Ya quisiera hoy en día más Visconti’s trasladando a la pantalla grande las proezas de Mann: ¿te imaginas una adaptación de “La montaña mágica” a cargo de los hermanos Coen?
Abril 6, 2008 en 7:40 pm
kleefeld
Conozco a Pasolini, Germán. He tenido ocasión de verle en “Saló” y “El Evangelio según San Mateo”. Accatone y “Teorema” están al caer. Me gusta que me hayas hecho pensar en la relación que su cine tiene con el de Fassbinder. Es algo en lo que no había caído, y que quizás ahora mismo no tengo muy claro, pero que puede dar mucho, mucho de sí. Es algo de lo que puedo aprender un montón.
Desde luego, el cine de Pasolini es de los que marcan. No tanto a nivel cinematográfico sino a nivel más artístico (con perdón). Eso me ha hecho pensar en algo que he leído hoy: “Si se llama a Warhol artista, ¿por qué no llamar cantante al Chikilicuatre?” (para quien no tenga referentes directos: http://es.youtube.com/watch?v=Y_NFpzAtJcg). El cine de Pasolini fue necesario, sin duda. Y eso me sirve, avellanal, para remarcar una vez más la diferencia de Visconti con un artista de verdad como es Pasolini: este último también adaptó obras literarias, tal y como lo hicieron Fassbinder o Tarkovski. Pero el material era un punto de partida, un trampolín con el que crear su propio lenguaje. Visconti se limitaba a destacar, del material ajeno, aquello que le parecía más interesante o, aún peor, más “bello y atractivo”. Fue un buen artesano. Vale. Eso no lo hace más necesario. Hay muchos artesanos, pero hay pocos Fellinis. avellanal, germán, mirad “Otto e mezzo”. Poco más puedo decir.
Y “La montaña mágica” adaptada por los Coen sería una aberración. Sería menos bonita que “La muerte en Venecia”, y menos interesante. Pero lo que las diferencia no es su naturaleza sino su éxito: Visconti era un buen artesano, los Coen no. Ninguno de los tres tiene un lenguaje, una perspectiva, un respeto, ni sentido de la responsabilidad. ¿Uno más bonito? Sí. Pero no por ello mejor ni más necesario.
Abril 6, 2008 en 8:01 pm
Germán Ricoy
“Si se llama a Warhol artista, ¿por qué no llamar cantante al Chikilicuatre?”
¿Quién ha sido?
Abril 6, 2008 en 8:22 pm
avellanal
Yo no sé quién ha sido, pero sea quien fuera, por hacerse el gracioso, bien merecida tendría una ensañada y multitudinaria lapidación.
Por lo demás, respecto a la “cuestión Visconti”, como ya es sabido, nunca nos pondremos de acuerdo, dulce Kleefeld. Sin embargo, permíteme hacerte una pregunta: ¿consideras que un plano de cualquier película de un “autor” como Fellini es más valioso que toda la obra de un “artesano” -aunque no constituya un todo conceptual- como Visconti?
Abril 6, 2008 en 8:57 pm
kleefeld
El “gracioso” ha sido Andrés Trapiello en el artículo “El género chiki” aparecido en el Magazine de hoy domingo 6 de abril del 2008. Lo he buscado por Internet pero no lo encuentro, lo siento.
Sobre lo que preguntas, avellanal, sólo sé que un solo plano exitoso de un artista como Fellini vale más que toda la obra de Visconti. La conjunción de contenido y forma que se logra en un sólo plano de “Otto e mezzo” vale el triple que cualquier plano bonito de Visconti. Porque son los Visconti del mundo los que se alimentan de los grandes Fellini. Sin Fellinis no habría Viscontis. Visconti intenta hacer del mundo un lugar más bonito. Fellini explica el mmundo, y en ese acto logra la belleza. La belleza que Visconti intentará atrapar en sus películas, claro. Y Fellini tiene pelis malas, como también las tienen Fassbinder o Bergman. Pero son obras fallidas de un artista. Aspiran a más que Visconti. O, por lo menos - lo que quizás sea peor para el italiano - logran (porque pueden) ir mucho más allá que Visconti, que quizás no pueda.
Abril 6, 2008 en 9:37 pm
avellanal
Olvidé que soy pacifista. Así que me rectifico: el señor Andrés Trapiello sólo merecería un cross de derecha y listo.
Gracias por tu respuesta. Ha sido harto satisfactoria, pese a que no estoy de acuerdo con su contenido.
Abril 6, 2008 en 11:17 pm
Germán Ricoy
Desde luego que Trapiello merece pasar a una lista de “graciosos” fusilables. De forma pacifista, por supuesto.
En cuanto a vuestra polémica Fellini-Visconti, Antonioni se los merienda a ambos con cualquier fotograma de cualquier película suya
Abril 7, 2008 en 6:22 am
kleefeld
Germán, eso lo dices porque no has visto “Ocho y medio”. xD
No sé si Antonioni vence “Otto e mezzo”, pero desde luego va más allá de Visconti y de algunas de las pelis de Fellini. “Blow up” en este sentido da mucho, mucho de sí, como también lo hacen “La notte” o “Deserto rosso”. Algún día escribiré sobre él y sobre Cassavetes, entre cuyas obras encuentro varios puntos en común - y ambas son igual de disfrutables-.
Abril 7, 2008 en 1:48 pm
avellanal
Una última acotación, que en verdad viene a ser aclaración, por las dudas: mi defensa a ultranza de un cineasta como Visconti de ningún modo supone un “ataque” a un genio como Fellini, que quede claro, pues en algún punto comparto la diferenciación que realiza Ignasi. Sólo que, ante tanto ensañamiento con el pobre Luchino, intento revalorizarlo. Antonioni, Antonioni… es otro cantar.
Saludos, pibes.