La ventana es rectangular. Un marco blanco rodea el cristal, que es transparente. Una cortina amarilla cubre la ventana y cae hacia abajo. La cortina está sujeta a una barra metálica, y cae hacia el suelo, que es negro.

La ventana está en una pared blanca. La pared está unida por los bordes al techo, al suelo y a las paredes contiguas. Las paredes son blancas, el techo es blanco y el suelo es negro. La cortina cae hacia el suelo.

Jeremías se pone junto a la ventana. Jeremías aparta la cortina. El cuerpo humano une la cortina con el suelo. Jeremías mira la barra metálica. Jeremías mira la cortina amarilla. Jeremías mira el suelo, que es negro. Jeremías arranca la cortina y la tira al suelo.

Jeremías dice:
- No sé qué me pasa.

Jeremías pone la mano sobre el cristal, que es transparente.  Afuera está lloviendo. El cristal está cubierto de gotas. Jeremías mira a través del cristal. Jeremías ve un tronco enorme, que es negro. El tronco tiene ramas negras, que tiemblan por la lluvia. Jeremías pega la cara al cristal. Jeremías mira el árbol.

Jeremías dice:
- Estoy triste.

Jeremías mira el árbol negro, que surge del suelo negro; mira las ramas negras, que cuelgan sobre el suelo; mira la lluvia, que cae hacia el suelo.

Jeremías dice:
- El árbol me ha puesto triste. Las ramas me han puesto triste. La lluvia me ha puesto triste. El árbol me pone triste, la rama me pone triste, la lluvia me pone triste.

Jeremías habla y empaña el cristal:
- El árbol no me pone triste. El árbol no está triste. Yo estoy triste. La tristeza me pone triste. La tristeza está en mí.

Jeremías dice:
- Estoy triste. Sé que estoy triste desde que he visto el árbol. El árbol no me pone triste. El árbol me muestra que estoy triste. El árbol me dice que estoy triste.
- El árbol me puede explicar la tristeza.
- El árbol me puede ayudar a dejar de estar triste.

Jeremías acaricia el cristal.
- Me permites ver el árbol.

Jeremías besa el cristal.
- Quiero el árbol.

Jeremías golpea con los puños el cristal. Jeremías rompe el cristal. Los cristales caen hacia fuera. Los cristales caen hacia el suelo. Jeremías sangra por las manos. La sangre cae hacia el suelo negro. Jeremías mira el tronco negro. Jeremías saca por la ventana la cabeza y los brazos. La lluvia le moja el pelo y la cara. Jeremías cierra los ojos y abraza el tronco enorme. La sangre mancha el tronco negro. Jeremías pega la cara al tronco.

- Estoy triste. ¿Por qué?

Jeremías mira las ramas negras, que tiemblan por la lluvia.
- Estoy triste. ¿Por qué?

Jeremías pasa la mano por las rugosidades. Pasa la mano por las imperfecciones. Acaricia el tronco. La lluvia cae por el tronco. Jeremías lame el tronco.

- Estoy triste. ¿Por qué?

La lluvia cae hacia abajo.