La pipa de los Brady

Agost 23, 2009

Algo se cuece esta noche en casa de los Brady. El señor Brady, muy serio, fuma sin prisas apoyado en el hogar. Su esposa, mamá Brady, teje en silencio en un sillón. Se dirige de vez en cuando a su marido con propuestas y tonterías varias, pero él no la escucha. Ambos saben que esta noche habrá de pasar algo grande, quizás aterrador. Mamá mira a papá. Éste, de pie junto al fuego, se saca la pipa de la boca y la escudriña muy de cerca. Cuando se mete el mango en la boca, para seguir fumando – o eso parece- se toca la entrepierna. Mamá, a pesar de la distancia, reconoce la erección de su marido.

- ¿Que tienes una erección, cariño?- le pregunta, poniéndose en pie y dejando las agujas a un lado.

El hombre se quita la pipa de la boca y la lame con voluptuosidad. Esconde la otra mano en el bolsillo y hurga en él. Mamá Brady, que se le ha acercado, suspira.

- Deja que te ayude- dice, con una sonrisa. Le desabrocha el pantalón, sin dejar de mirarle a los ojos, sonriendo siempre. Y le agarra el pene erecto.

El señor Brady la mira de arriba abajo. Le manosea con dureza los pechos, le da una bofetada, y luego le aplasta la entrepierna con la mano, esperando encontrar, quizás, un equivalente a la pipa que está chupando.

- Deja que te ayude- repite la señora Brady, que se arrodilla junto a él y se mete el pene en la boca. Su marido cierra los ojos y se concentra en el mango que tiene en la boca. Imagina que su esposa tiene polla y que le da por el culo. Es más, está deseando que alguien le dé por el culo. Quizás por eso, ante la mirada atónita de su mujer, se mete la pipa encendida por el culo… y hasta el fondo.

Su esposa grita de indignación y se levanta.

- Yo así no puedo- susurra, alejándose de él en dirección a su sillón. Recoge las agujas, y con ellas en la mano, se vuelve hacia su marido.

Ve el fuego, detrás de él, y la sombra del señor Brady, algo inclinada, acompañando la pipa con la mano, hacia adelante y hacia atrás, en éxtasis. La señora Brady le mira el pene y reconoce que esa erección es más grande de lo que ella nunca ha logrado.

- Siempre pensé que la tenías pequeña- le escupe, rabiosa.- Pero ya veo que no, que sólo era por mi culpa.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

2 Responses to “La pipa de los Brady”

  1. avellanal Says:

    Luego de leer este texto, como mamá Brady, suspiro. Y enseguida, claro está, sonrío.

    ¡Qué regreso, qué regreso!

  2. kleefeld Says:

    Suspira. Suspira y sonríe, amigo avellanal.
    Pero sobre todo desconfía, desconfía, ahora y siempre, de aquellos que, como el camarada Freud, fuman pipa y no cigarrillos. Desconfía, por si acaso. :-P


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