“Las once mil vergas” de Apollinaire (I)
Agost 30, 2009
POESÍA
Hércules y Ónfale
El culo
de Ónfale
vencido
sucumbe.
- ¿Sientes
mi falo
punzante?
- ¡Qué macho!
El muy perro
me mata.
¿Qué sueño?
- … ¿Resistes?
Hércules
la encula.
TEATRO
ELENA: Príncipe, ¿en qué estado me has puesto?
MONY: ¡Elena, por su propio bien la he puesto cómoda! He sido para usted un buen samaritano. Una buena acción nunca es inútil y he hallado una recompensa exquisita en la contemplación de sus encantos. Es usted exquisita y Fedor [su amante] un afortunado bribón.
ELENA: ¡Ay, no volveré a verle nunca más! Los japoneses van a matarle.
MONY: Me gustaría sustituirle, pero por desgracia yo no tengo tres cojones.
ELENA: No hables así, Mony, cierto que no tienes tres, pero lo que tú tienes bien vale lo que tiene él.
MONY: ¿Es verdad eso, pequeña puerca? Espera que me quite el cinturón… ya está. Enséñame el culo… qué grande es, y qué redondo y mofletudo… Se diría un ángel a punto de soplar. ¡Mira!, empezaré dándote una azotaina en honor de tu hermana Culculina… clic, clac, pan, pan…
ELENA: ¡Ay, ay, ay! me estás poniendo cachonda, estoy completamente mojada.
MONY: ¡Qué espesos tienes los pelos!… clic, clac; es absolutamente preciso que ponga colorada tu cara de atrás. Mira, no está enfadada, cuando la meneas un poco se diría que se divierte.
ELENA: Acércate, que quiero desabrocharte, enséñame ese grueso angelote que quiere calentarse en el seno de su mamaíta. ¡Qué lindo es! Tiene una cabecita roja sin pelo. Y tiene pelos al pie, en la raíz, y son duros y negros… ¡Qué guapo es este huerfanito!… ¡Métemelo, venga! Quiero palparlo, Mony, quiero chuparlo, quiero conseguir que descargue…
MONY: Espera que te coma un poco la rosa del trasero…
ELENA: ¡Ay, cómo me gusta, siento tu lengua en la raja de mi culo!… Estás entrando y hurgando todos los pliegues de mi roseta. No despliegues demasiado el pobre hijo, Mony. Mira qué buen culo te pongo. Ay, has metido toda tu cara entre mis nalgas… ¡Ay!, que se me escapa un pedo… Te pido perdón, no he podido aguantarme… Tus bigotes me hacen cosquillas y además babeas… cochino, estás babeando. Dame esa gran pollaza que tienes, que la chupe… tengo sed.
MONTY: ¡Ay, Elena, qué lengua tan hábil tienes! Si enseñas ortografía tan bien como cortas las plumas debes ser una institutriz sorprendente… Ay, cómo me picoteas el agujero del glande con la lengua… Ahora la siento en la base del glande… me limpias el repliegue con tu lengua caliente. Ay, felatriz sin igual, cómo la chupas, no hay nadie que pueda comparársete. No chupes tan fuerte. Te has metido todo el glande en tu boquita. Me haces daño… ¡Ah, ay ay ay! Estás haciéndome cosquillas en toda la polla… ¡Ay, ay, que me aplastas los cojones!… ¡Qué dientes tan agudos!… Así, coge otra vez la cabeza del nudo, ahí es donde tienes que trabajar… ¿Te gusta el glande?… Pequeña guarra… ¡Ay, ay, ay, ay!… que me co… rro… cerda… se lo ha tragado todo… Venga, dame ese coñazo que tienes, que te lo voy a comer mientras se me vuelve a poner gorda…
ELENA: Más fuerte… Mueve bien tu lengua sobre mi botón… ¿Sientes cómo se pone gordo mi clítoris?… di… hazme las tijeras… Así… Mete bien el pulgar en el coño y el dedo índice en el culo. ¡Ay, cómo me gusta, cómo me gusta!… Mira, oigo a mi vientre hacer ruidos de placer… Así, así, tu mano izquierda en mi teta izquierda… Aplástame la fresa… Estoy gozando… ¡Mira!… ¿no sientes mis culadas y mis golpes de cadera?… ¡Cerdo! ¡Qué bueno está… ven a follarme!… Dame ahora mismo el cipote, que quiero chuparlo para que se ponga duro otra vez… ponte para el sesenta y nueve, tú encima de mí…
>> ¡Qué tiesa se te ha puesto, cerdo, no has tardado mucho… métemela!… Espera, que se me han pillado unos pelos. Chúpame las tetas… así, ¡qué bueno!… Entra bien hasta el fondo, no te salgas… Yo te aprieto ahora… aprieto las nalgas… Qué bien voy… ¡ay, me muero!… Mony, ¿hiciste gozar tanto a mi hermana?… ¡Empuja con fuerza!… Me llega hasta el fondo del alma… Ay, me hace gozar como si me muriese… ¡No puedo más… querido Mony, vamos juntos! ¡Ay, no aguanto más, lo suelto todo… me corro!
“Las once mil vergas” de Apollinaire (II)
Agost 30, 2009
PROSA
- ¿Qué significa la frase que me ha dicho el portero?- preguntó Mony:- “El general está mojando su panecillo en su huevo pasado por agua”.
- Mira- respondió Elena, y por una puerta entreabierta que dejaba ver el gabinete de trabajo del general, Mony vio a su jefe de pie y enculando a un delicioso niñito. Su pelo castaño y ensortijado le caía sobre los hombros. Sus ojos azules y angélicos contenían la inocencia de los efebos que los dioses hacen morir jóvenes porque los aman. Su hermoso culo blanco y duro parecía no aceptar sino con pudor el regalo viril que le hacía el general, que se parecía bastante a Sócrates.
- El general educa en persona a su hijo de doce años – dijo Elena.- La metáfora del portero era poco explícita porque, antes de comer él mismo, ha encontrado este método adecuado para alimentar y adornar la mente de su vástago macho. Le inculca por el fundamento una ciencia que me parece bastante sólida, y más tarde el joven príncipe podrá hacer un buen papel en los consejos del Imperio.
- El incesto produce milagros- dijo Mony.
El general parecía hallarse en el colmo de su goce, sus ojos se ponían en blanco con una estría roja.
- Sergio- decía con voz entrecortada,- ¿sientes bien el instrumento que, no satisfecho con haberte engendrado, ha asumido además la tarea de hacer de ti un joven perfecto? Recuerda que Sodoma es un símbolo civilizador. La homosexualidad hubiera hecho a los hombres semejantes a dioses y todas las desgracias nacen de ese deseo que los distintos sexos pretenden tener uno de otro. En la actualidad sólo hay un medio para salvar a la desgraciada y santa Rusia, y es que, pedófilos, los hombres profesen definitivamente el amor socrático; mientras que habrá que mandar a las mujeres a la roca de Léucade para que tomen lecciones de safismo.
Y lanzando un estertor de voluptuosidad, descargó en el delicioso culo de su hijo.