You are currently browsing the category archive for the 'Cuerpo' category.
¿Puede un simple espejo liberarme de mí mismo?
Como ya va siendo costumbre en esta curiosa etapa de mi vida, esta noche, escondido en la fría intimidad del cuarto de baño, me he enfrentado a mi reflejo. Y, por un instante, me ha parecido verme desde fuera de mí mismo, como si por un breve lapso de tiempo hubiera podido deshacerme de las correas que me atan a mi mente y a mi cuerpo.
He sido consciente, en todo momento, de que el objeto reflejado no era otro que yo mismo, y que toda sensación de lejanía con respecto a mi propio ser no podía ser más que una alucinación inducida por extrañas conexiones mentales. Pero mi razón, el yo consciente a través del que soy, a través del que hablo, ese yo que existe en mí, que me define, pero que sin embargo no es más que una de mis múltiples facetas, de algún modo se ha visto desplazado, alejado, marginado de mi foco de atención, y en su ausencia he podido verme como soy en realidad, más allá de toda razón y todo sentir. He podido comprender, por un instante, qué sería verme, conocerme, sin ser yo mismo, cómo sería acercarme al recipiente y al conjunto de órganos que es mi cuerpo sin conocer qué es lo que lo llena, qué es lo que lo dota de color, vida y movimiento.
La visión no ha durado más que un simple parpadeo, pero en el espacio contenido entre dos segundos he creído ser libre de mí mismo.
¿Qué es mi cuerpo reflejado en un espejo? ¿Me pertenece? ¿Es posible que la libertad sólo exista en la medida en que somos capaces de alejarnos de nuestro yo físico y material? ¿Qué es un reflejo, después de todo, sino un apéndice imaginario de nosotros mismos, una prolongación ficticia de la carne y el pensamiento?
Por un instante he creído perderme en el espejo. Luego todo se ha desvanecido, como siempre.

Comentarios recientes