Apuntes desangelados (III)

Febrer 26, 2008

“Cuando se habla de comprensión artística hay que subrayar la palabra comprensión, vinculada a la idea-obra, no a la idea de una obra sino a la idea de la obra en sí, del todo armónico, objetivo, descansando sobre su propia base según su propia ley. La comprensión da a la obra su carácter propio, su unidad orgánica. Con su ayuda se reparan grietas y agujeros, se crea ese <<curso natural>> que en un principio no existía y que, por lo tanto, no es natural, sino producto del arte. En resumen, sólo a posteriori y por medios indirectos se consigue dar la impresión de lo directo y lo orgánico. En una obra hay mucho de aparente. Puede incluso irse más lejos y decir que la obra, como tal, es sólo apariencia. Tiene la ambición de hacer creer que no ha sido hecha, sino que ha nacido y surgido como Palas Atenea nació y surgió, resplandeciente y armada con sus cinceladas armas, de la cabeza de Júpiter. Pero esto es pura ficción, meras ganas de aparentar. Nunca se ha producido así una obra, el medio ha sido siempre el trabajo, el trabajo artístico con la apariencia como finalidad.”